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Cucharas de puerro, foie y boletus al aceite de rúcula

Siempre decimos que las recetas de CenaEnCasa son muy fáciles, efectistas y sabrosas. Pero como hoy tocaba concurso de tapas, había que lucirse … así que esta tapa no es complicada, pero lleva su tiempo. Eso sí, recompensa cada minuto que gastes en su preparación: la dulzura del puerro caramelizado con el amargor del aceite de rúcula combinan con la cremosidad de la crema de boletus y el sabor redondo del foie para hacer de cada cucharita un trocito de cielo …

Ingredientes (para 24 cucharitas)
Preparación

  • 1 puerro.
  • 25g de azúcar moreno.
  • 100g de foie.
  • 75g de boletus.
  • 25g de mantequilla.
  • 75ml de nata.
  • 50ml de caldo vegetal.
  • 25g de rúcula.
  • 25ml de aceite de oliva.

  1. Cortamos el puerro muy picado y lo ponemos en un cazo con el azúcar moreno y medio vaso de agua a fuego lento durante unos 30-40 minutos hasta que caramelice bien. Dejamos que se enfríe, pasamos por la batidora para que quede con textura de mermelada y reservamos.
  2. En una olla colocamos la mantequilla y la derretimos, echando a continuación los boletus bien picados. Salteamos durante unos 5 minutos a fuego medio y añadimos la nata y el caldo vegetal. Dejamos a fuego medio bajo durante unos 45 minutos y pasamos bien por la batidora. Esperamos a que se enfríe y reservamos en la nevera durante unos 20-30 minutos (hasta que coja textura de crema).
  3. En un vaso de batidora colocamos la recula y el aceite de oliva, y batimos hasta que quede bien mezclado. Colocamos en un biberón de servir y reservamos.
  4. Vamos ahora a emplatar: En el fondo de la cucharita colocamos un poquito de la mermelada de puerro caramelizado, luego un pedacito de foie, cubrimos con la crema de boletus y decoramos con el aceite de rúcula.


Truco

Yo he conseguido boletus frescos en El Corte Inglés, y aunque en otras recetas diría que con otras setas también estaría bueno, en este caso creo que los boletus marcan la diferencia. Las variantes son múltiples, de todas formas: usar cebolla caramelizada en lugar de puerro, probar a hacer distintos aceites (pero que tengan un cierto toque amargo), etc … Y dado que este plato es realmente laborioso, un truco maligno es congelar todos los componentes por separado, para que hacerlo de nuevo sea “descongelar y emplatar”.